Reflexiones de Otro Lado por Salva F. Romero

YOGA Y YO

En uno de sus muchos cuentos, Nasrudín camina hacia el mercado con una sandía debajo de cada brazo. Al cabo de un rato ve a alguien que camina delante de él con una sandía debajo de cada brazo. Por Alá, dice, si ese no soy yo, no sé quién más puede ser. Acelera el paso para ver si  logra alcanzar a esa persona, pero ésta también acelera. Así que, al poco, desiste. Bah, se dice, en el fondo, para qué quiero alcanzarme.

En una de sus posibles traducciones, la palabra Yoga significa yugo, unión; unión de los distintos aspectos que constituyen a la persona, es decir, el físico, el psíquico y el espiritual. Podemos entender, pues, que el yoga persigue la unión con o de eso que llamamos uno mismo, de manera que podamos encontrar o comprender nuestra verdadera identidad.

Lo que quiero considerar aquí es si lo que nos interesa es encontrar el yo, ese yo o,  por otro lado, disolverlo. Puesto ¿qué es ese uno mismo que buscamos sino una costumbre, un hábito o, mejor, un constructo?

A ese yo, a ese uno mismo se le llama también alma. Aquello que nos individualiza, que nos separa y enajena de todo lo demás. Y que es permanente. Precisamente lo que se busca es una permanencia de la identidad.
salva

Pero podemos entender el término unión de una manera distinta. Si yoga significa unión, entonces podemos entenderlo no como separación, ni aislamiento del yo con respecto a lo demás, a lo otro (el mundo, los demás). Es decir, no individualización, ni identificación, sino más bien precisamente lo contrario.

Por ejemplo, ¿qué es lo que buscamos cuando practicamos la respiración ujjayi? ¿Qué, cuándo  queremos alcanzar pratyahara? Precisamente podemos decir que en esos momentos lo que se persigue es suspender la atención a todo, de modo que nos hagamos uno con el todo que nos rodea, borrar las fronteras entre el adentro y el afuera.

Uno de los objetivos del yoga -si es que el yoga tiene algún objetivo, si el yoga no es algo desinteresado, una práctica que se desarrolla por sí misma- es Dhyana, que podemos entender como contemplación, o como estar despierto (de verdad). Se suele entender como un intento de dejar de pensar (una búsqueda de la no mediación del pensamiento, de suprimir todos los filtros con los que nos enfrentamos al mundo: personales, culturales, históricos). Es decir, una aceptación de la realidad, de aquello que es, tal como es. Supuestamente, si se consigue alcanzar esa meta, desaperece la dualidad, la diferenciación entre el yo y el mundo (lo otro que no soy yo). Es un deseo de abismarse, de asomarse al abismo.

¿Por qué esa urgencia -occidental- en encontrar nuestro propio yo cuando lo que buscamos al practicar yoga es otra cosa, quizá precisamente lo contrario? Precisamente liberarnos de la tiranía del yo (puesto que para qué perseguirnos, como concluye Nasrudín).

Podríamos decir que detrás de la búsqueda del yo (alma, espíritu o como se quiera) no hay sino un deseo -vanidoso- de perpetuarse, de significarse. Pero también miedo a perder las certezas que nos sostienen, que nos protegen en la cotidianidad. ¿Pero qué es eso que pretendemos perpetuar? Si nos comparamos con el universo, eso pequeñito que somos se antoja ridículo, y supone una cura de humildad.

Es preferible, por tanto, aceptar que somos pequeños y perseguir la libertad de la desaparición, de la disolución en el todo, en la nada, eso que somos.

Salva F. Romero (un paseante pensativo)

Jimena de la Frontera, octubre de 2017

Publicado por EspacioSeYoga

Espacio SeYoga es la concreción de un deseo, y como todo deseo, una búsqueda, búsqueda que nos resignifica a cada instante, en cada paso, a cada momento. Espacio SeYoga es un lugar de crecimiento personal y profesional. Este espacio se cultiva y nutre entre todas las personas que ponemos nuestra energía aquí y ahora; un lugar construido desde la conciencia y el amor. Equipo de trabajo: Fundadora y directora de Espacio SeYoga. Mi nombre es Lula M. Cairo, soy argentina comencé mi práctica regular mientras estudiaba danza y expresión corporal en Buenos Aires, Argentina. Luego de unos cuantos años de búsqueda a través del movimiento y la música decidí dedicarme por completo a la práctica, y a investigar en ella. Empecé a dar clases de Yoga en el 2003, mientras estudiaba teatro de improvisación y movimiento. Los estudios universitarios en psicología me ayudaron a comprender y profundizar en la filosofía de la India, y decidí formarme con la Dra. Ana Jachimowicz, directora de Pléroma y discípula de Indra Devi; ella me abrió las puertas de la filosofía oriental. A partir de allí inicié mi formación completa, realizando el profesorado de Hatha Yoga con José Maureira director de Yoga Kai Argentina, esta formación ha sido un antes y después en mi vida y ha abierto el camino a lo que se ha ido construyendo con los años, estudiaba y daba clases y siempre me gustó indagar en la necesidad de cada alumn@ desde mi propia experiencia y búsqueda. De Buenos Aires me fui a Barcelona y comencé Iyengar Yoga con Modest Martínez, director de Sabadell Salut, tuve la suerte de poder trabajar junto a él e impartir clases de Iyengar, una oportunidad que ha cambiado mi concepción respecto a la corrección de las clases. Luego de pasar por el sur de España (Ayamonte) y seguir trabajando en mis clases, me fui a Berlín y conocí el Anusara Yoga con Alex Kröker, director de Yoga Raum, esta práctica me permitió comenzar a trabajar más conscientemente desde el corazón, e integrar mis conocimientos del movimiento a la práctica. Además comencé a dedicarme a la música junto a mi pareja y he viajado y conocido varios sitios gracias a ello. En el 2011 llegué a Sevilla y enseguida inicié mi formación de Terapias Integrales en Cimi con Frank Solomo, una vez más, mis prácticas fueron vivenciando el proceso, y las clases adquirieron una escucha más terapéutica. Soy la creadora y directora de Espacio SeYoga: un lugar para el encuentro con el sí mismo, este espacio que está en mi y cada un@ de mis alumn@s crece y se expande cada día. Ahora mismo, me encuentro redescubriendo el Yoga Terapéutico, formándome en Pranamanas Yoga. Mis clases se caracterizan por el uso de la alineación y conciencia corporal propios del Iyengar, la filosofía del Yoga clásico, Hatha y Tantra Yoga. Enfatizo en el análisis de cada alumn@ y evolución. Los estudios de danza y Yoga me motivan a impartir los talleres de Yoga y movimiento, dirigido a todas las personas que quieren mejorar su proceso creativo y su conciencia corporal. Y continúo mi búsqueda...

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