Reflexiones de Otro Lado por Salva F. Romero

QUIETUD

tranquilamente sentado, sin hacer nada…

Mantengo casi las mismas inquietudes que tenía a los 17 años. Aunque he descubierto muchas nuevas, las músicas que escuchaba entonces me siguen emocionando. Los libros que me marcaron en mi juventud mantienen su vigencia. Me indignan las mismas injusticias. Tengo las mismas dudas, si no más, y me parece que persigo los mismos objetivos. Uno de ellos es la búsqueda de un cierto estado mental que permita una vida plena y feliz, que, me parece, comparto con muchas personas y que descubrí que es común a los pensamientos occidental y oriental. Se trata de encontrar un equilibrio entre el pensamiento y la acción que veo reflejado en la práctica del yoga y en las filosofías helenísticas (y en algunas de finales del siglo XX). Es decir, alcanzar una especie de quietud que permita vivir una vida filosófica o hacer una filosofía viva.

quietud

Cuando Alejandro Magno, el discípulo de Aristóteles, emprendió sus incursiones de conquista
que le llevaron hasta la India, en el año -327, llegando al valle del Indo por el paso del Himalaya, se hizo
acompañar por algunos filósofos. Entre ellos se encontraban Pirrón, el fundador de la escuela escéptica, Anaxarco, un atomista democriteano, y Onesícrito, un cínico discípulo de Diógenes el perro.

Allí, estos filósofos pudieron contemplar, asombrados, elefantes, ballenas y serpientes enormes. Pero también se encontraron con los famosos gimnosofistas, o sabios desnudos, que no eran sino faquires, yoguis, ascetas como aquellos con los que convivió el Buda algunos años, que vivían según la naturaleza, en paz perpetua, felices y sin ley, pues sólo querían la paz.
Es el comienzo del llamado grecobudismo, que se refiere al sincretismo cultural entre la culturas griega e india, y que se manifiesta en el pensamiento helenístico griego pero también en algunas manifestaciones artísticas indias como la escultura de determinados períodos.

La influencia del pensamiento indio en el escepticismo es conocida, tanto en términos cognoscitivos como éticos. El mutuo encuentro entre los cínicos y los yoguis fue más bien un reconocimento entre iguales, pues parecía que ambos vivían la vida cínica, basada en la búsqueda de la libertad, en la renuncia de todo lo superfluo que es más bien un obstáculo para una vida verdadera.
En resumidas cuentas, el resultado de este encuentro filosófico podría ser como sigue. En primer lugar, podemos decir que el fin del pensamiento es, por un lado, la ataraxia, es decir, el bienestar y la serenidad de espíritu y, por otro, la apatia, o imperturbabilidad, ausencia de sufrimiento. Para ello, es necesario ejercer el control de los deseos, concentrarse en la búsqueda de la serenidad, hacer hincapié en el ser más que en el tener, en una especie de renuncia plena. Todo ello gobernado por el principio escéptico: ante todo dudar, no dar por cierto lo que podría no serlo, no imponer nuestros juicios.

silencio

Veo en todo esto una universalidad de la búsqueda de la quietud y la libertad. Quietud que se persigue mediante la práctica del yoga, mediante la práctica de la meditación. Libertad que se consigue mediante la autodisciplina, que no es ejercer violencia sobre uno mismo, sino al contrario, ejercer el conocimiento y el cuidado de sí. Es un arte de vivir que no es enseñable, sino que cada uno debe encontrar por sí mismo, pues es en esa búsqueda que nos construimos. Un modo de enfrentarse a la vida que busca una alegría auténtica, pues, como decía Onesícrito, la mejor filosofía es la que libera a la mente del placer y el dolor, porque está más allá -o más acá- de ambos.

Salva F. Romero (un paseante pensativo)

Jimena de la Frontera, noviembre de 2017

Publicado por EspacioSeYoga

Espacio SeYoga es la concreción de un deseo, y como todo deseo, una búsqueda, búsqueda que nos resignifica a cada instante, en cada paso, a cada momento. Espacio SeYoga es un lugar de crecimiento personal y profesional. Este espacio se cultiva y nutre entre todas las personas que ponemos nuestra energía aquí y ahora; un lugar construido desde la conciencia y el amor. Equipo de trabajo: Fundadora y directora de Espacio SeYoga. Mi nombre es Lula M. Cairo, soy argentina comencé mi práctica regular mientras estudiaba danza y expresión corporal en Buenos Aires, Argentina. Luego de unos cuantos años de búsqueda a través del movimiento y la música decidí dedicarme por completo a la práctica, y a investigar en ella. Empecé a dar clases de Yoga en el 2003, mientras estudiaba teatro de improvisación y movimiento. Los estudios universitarios en psicología me ayudaron a comprender y profundizar en la filosofía de la India, y decidí formarme con la Dra. Ana Jachimowicz, directora de Pléroma y discípula de Indra Devi; ella me abrió las puertas de la filosofía oriental. A partir de allí inicié mi formación completa, realizando el profesorado de Hatha Yoga con José Maureira director de Yoga Kai Argentina, esta formación ha sido un antes y después en mi vida y ha abierto el camino a lo que se ha ido construyendo con los años, estudiaba y daba clases y siempre me gustó indagar en la necesidad de cada alumn@ desde mi propia experiencia y búsqueda. De Buenos Aires me fui a Barcelona y comencé Iyengar Yoga con Modest Martínez, director de Sabadell Salut, tuve la suerte de poder trabajar junto a él e impartir clases de Iyengar, una oportunidad que ha cambiado mi concepción respecto a la corrección de las clases. Luego de pasar por el sur de España (Ayamonte) y seguir trabajando en mis clases, me fui a Berlín y conocí el Anusara Yoga con Alex Kröker, director de Yoga Raum, esta práctica me permitió comenzar a trabajar más conscientemente desde el corazón, e integrar mis conocimientos del movimiento a la práctica. Además comencé a dedicarme a la música junto a mi pareja y he viajado y conocido varios sitios gracias a ello. En el 2011 llegué a Sevilla y enseguida inicié mi formación de Terapias Integrales en Cimi con Frank Solomo, una vez más, mis prácticas fueron vivenciando el proceso, y las clases adquirieron una escucha más terapéutica. Soy la creadora y directora de Espacio SeYoga: un lugar para el encuentro con el sí mismo, este espacio que está en mi y cada un@ de mis alumn@s crece y se expande cada día. Ahora mismo, me encuentro redescubriendo el Yoga Terapéutico, formándome en Pranamanas Yoga. Mis clases se caracterizan por el uso de la alineación y conciencia corporal propios del Iyengar, la filosofía del Yoga clásico, Hatha y Tantra Yoga. Enfatizo en el análisis de cada alumn@ y evolución. Los estudios de danza y Yoga me motivan a impartir los talleres de Yoga y movimiento, dirigido a todas las personas que quieren mejorar su proceso creativo y su conciencia corporal. Y continúo mi búsqueda...

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