Reflexiones de otro lado por Salva F. Romero

ANGUSTIA

Si miras fijamente al abismo, el abismo terminará por mirar dentro de ti.

Nietzsche

Soñé que estaba en un huerto de naranjos o de olivos. De repente, los árboles empezaban a pudrirse, a desmoronarse y hundirse en grandes agujeros. Yo me acercaba, miraba, y eran insondables. Más allá de interpretar el sueño, quisiera hablar de esa sensación de desfondamiento, de abismamiento, que a veces me atrapa. Es como andar en la cuerda floja. Y un miedo enorme te amenaza.

¿Habéis tenido alguna vez un ataque de ansiedad? Es un dolor intenso en el pecho que no te deja respirar. Una angustia que no se sabe de dónde viene, que te ataca por sorpresa, a traición, y te atenaza. ¿Lo habéis sentido físicamente, corpóreamente? ¿De la manera más vívida posible pero, no obstante, aterrados por su irrealidad? En esos momentos no hay nada a lo que aferrarse. Tan sólo existe un vacío inmenso, un dolor misterioso, que no tiene origen y por eso da más miedo, infinito, que te agarra por sorpresa, desprevenido, como un rayo que te atraviesa de arriba abajo.

ansiedad

A veces me falta el aire. A veces pienso en la muerte como un descanso. A veces me siento morir de un modo doloroso y al mismo tiempo siento la muerte como el único respiro. ¿A qué se debe ese dolor tan profundo? En mi caso, creo que se debe a la falta de toda respuesta, a la incertidumbre ante el futuro, a la certeza de mi incompetencia ante la vida, a la comprobación de mi fracaso como ser humano. Y es que no sé quién soy.

El hombre es un abismo. Y asomarse a ese abismo es quizá la aventura más fascinante, más horrorosa y horripilante que podamos afrontar. Hablar así, en estos tiempos, cuando tantas personas sufren de modo verdadero, me parece vanidoso, narcisista, irreal. Y sin embargo no puedo evitarlo. La vida carece de sentido. Hemos perdido toda referencia, toda certidumbre acerca de las cuestiones más profundas (científicas, religiosas, políticas…) y vivimos en la soledad más asombrosa. De vez en cuando me gustaría tener alguna fe, aunque sólo fuera pequeñita, en la que esconderme algún momento. Sin embargo, como decía Sócrates, contemporáneo de Buda y Lao Tse, una vida sin examen no merece la pena de ser vivida. Es preciso asomarse a ese dolor de la propia existencia que no sabemos de dónde viene.

Últimamente no me reconozco (quiero decir desde hace treinta años). Me falta un lugar desde el que observarme, desde el que empezar a construirme. Yo sé quién soy, dice Don Quijote. Sólo el loco más loco se reconoce. Quizá para conocerse haya que estar loco. Quizá no sea posible escapar de la locura.

 

 

EUFORIA

Es preciso tener un caos dentro de sí para dar a luz una estrella

Nietzsche

No es sólo la angustia, otras veces la primavera me brota de dentro. Una fuerza que surge de lo más hondo, como el loto que nace del fango más profundo. Y es también doloroso, se me cierra la garganta y no puedo ni hablar. Es un viento que me lleva libre, que me arrastra. Y estoy como fuera de mi. 

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Igual que la angustia viene sin avisar, la alegría procede del interior de mi cuerpo. E igual es una emoción que te taladra y te paraliza en un torbellino. En esos momentos sólo puedo salir a caminar, a cantar y a llorar de puro eufórico.

No lo comprendo, no puedo explicarlo. Y sólo cabe abandonarse. Mi yo estalla, se dispersa, explota como una supernova. Y me olvido del error que es haber nacido.

KARMA

Y ser tan sólo amor, mientras me queden fuerzas

Pablo del Águila

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Pero es necesario alcanzar un equilibrio y aprender a vivir cada día. Por eso me gusta practicar el yoga de la vida cotidiana. Cada mañana, al levantarme, me acuerdo de la frase de Thich Nhat Hahn: drink your tea, que tiene la fuerza de un koan. Después recojo la cocina, cocino, limpio un poco y me siento a meditar un rato.

No soy creyente, por lo tanto no puedo creer en ofrecer mis acciones a ninguna divinidad, a ninguna entidad trascendente, pero sí a los demás y a mí mismo. Y eso pretendo.

El Karma Yoga es el yoga de la acción, y en mi opinión consiste en un compromiso íntimo con las propias acciones. Se basa en una actitud correcta, una motivación correcta, en no apegarse a los resultados, en ser disciplinado. Es un compromiso con la vida cotidiana. Es decir, un implicarse íntimamente en lo que hacemos, ya sea fregar los platos, hacer el amor o emborracharse. Si se consigue, aunque no lo persiga, uno es feliz o, al menos, no se avergüenza de uno mismo.

Es preciso escapar de las pasiones que paralizan, pues es la única manera de alcanzar el equilibrio y la alegría. Por lo tanto, hay que hacer sin esperar ningún resultado. Desvincularse, desapegarse de los frutos de las propias acciones, que es la auténtica libertad, que procede del conocimiento. No soy dueño de las consecuencias de mis actos, así que me concentro en la acción por sí misma.

El mundo no tiene esencia, no sabemos qué es. Por eso no se puede predecir el futuro, sino concentrarse en el presente, en la pura cotidianidad. Comprender para no afligirse. Ser limpio y austero, implicarse en la amistad y las cosas sencillas. Y, como dice Pablo del Águila, ser tan sólo amor, mientras me queden fuerzas.

 Salva F. Romero (un paseante pensativo)

Sevilla, enero de 2018

 

La sabiduría del silencio interno

Como todos los meses nos encontramos para meditar.

Nuestro propósito de febrero: La sabiduría del silencio interno

DasGlückist mitdemTüchtigen

Habla simplemente cuando sea necesario. Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca. Sé breve y preciso ya que cada vez que dejas salir una palabra por la boca, dejas salir al mismo tiempo una parte de tu chi. De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía. Nunca hagas promesas que no puedas cumplir. No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas porque se producirá alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de chi.

Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interno. Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser. Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del Tao.
Tao Te Ching

Elevando nuestra vibración mediante la meditación, te esperamos el domingo 18 de febrero de 20 a 21h, en Herboteca Sevilla, calle Evangelista, 29, es necesario reservar tu plaza.
Aportación consciente: 15€
Más info y reservas: 653 095 800, espacioseyoga@gmail.com

Eres bienvenid@

Reflexiones de Otro Lado por Salva F. Romero

Silencio

     ¿Cuántas veces bajo el efecto de la sorpresa, 

se pierde la verdadera sorpresa que esta encierra?

Julio Cortázar

silêncio

El silencio no existe. Es absurdo buscarlo y sin embargo nos empeñamos en encontrarlo. Cuando hablamos de silencio mental nos referimos a una liberación del dominio y la tiranía de los sentidos, cosa muy difícil de conseguir. El yoga, como todo en la vida, es contradictorio, pues busca una liberación por medio de una disciplina.

La vida cotidiana está sometida a un sinfín de estímulos. Vivimos, de hecho, bajo un asedio sensorial, en un continuo tumulto. Ese ruido puede generar ansiedad, desasosiego, por eso es necesario, de cuando en cuando, un descanso, una tregua, tomar distancia, un balance de nuestro día a día. No se trata de una evasión, sino de dar un paso atrás para tomar conciencia de las cosas, para verlas mejor. Teniendo en cuenta también que la huida es el único medio de encontrar nuevos caminos. Lo que buscamos, por un instante, es desconectar de los órganos sensoriales, limpiar los procesos mentales, observando sin reprimir. Es un anhelo de silencio.

Así, perseguimos un método o un estado de interiorización, un intento de encontrar cierta calma y disponibilidad para alcanzar el equilibrio entre las dimensiones exterior (sensorial) y la interior (meditativa), extremos ambos de nuestra cotidianidad. Limitarse a uno de esos ámbitos solamente es renunciar a una parte importante de nuestro ser. Por eso comprendemos que el silencio y el tumulto son una misma cosa, dos caras de la misma moneda. Y es que ese ruido, ese tumulto mental también es presente, es ahora. Yo soy ese ruido y así es como se hace, por sorpresa, el silencio. Comprender que sólo existe el momento presente, sea como sea, es lo que aporta ligereza y claridad mentales.

Por ejemplo, en la práctica de pratyahara, nos dicen, los sentidos son atraídos hacia el interior y el practicante percibe que toda felicidad se halla dentro de uno mismo. Este silencio es la semilla de la que todo lo demás brota.

No se trata de negar el mundo, el mundo siempre estará ahí, pero si conseguimos acercarnos a un, aunque efímero, silenciamiento de los sentidos, si logramos estar total y absolutamente absortos, alcanzaremos un eterno presente. No se trata de estar distraídos, que es nuestro estado habitual, sino, por el contrario, de escapar de toda distracción que nos separe del aquí y del ahora: un concienciamiento constante del presente inmediato, en contraste con la divagación habitual.

Es decir, paradójicamente, al silenciar los órganos de la percepción, logramos una percepción consciente, aceptando que cada instante está iluminado. Quizá lo único que haya que hacer es esperar, quizá la virtud verdadera sea la paciencia, sin esperar nada, dejando que un eterno presente nos sorprenda. Paciencia sin ansia, amor para todo lo que venga, sabiendo que sólo quien no busca encuentra.

En ese silencio, por unos instantes, logramos un gozoso olvido de sí (del cuerpo y de los sentidos), nos olvidamos de nosotros mismos y nos identificamos con nuestro ruido interno. Y es que no existe el silencio: existe el confundirse con el ruido circundante, como el Buda meditando en un cruce de caminos. Como al entonar el So Ham, el mantra silencioso.

Otra vez, se trata de alcanzar una no-mediación (de los sentidos, de la mente), para llegar a una suprema claridad en la contemplación. Que, como nos dice Patañjali, los sentidos no importunen a la mente en su búsqueda interior. De este modo, no hay yo y mundo, sino que mundo y yo se funden en una misma cosa. Y eso a lo que asisto soy yo.

Mediante el control (disciplina) de los sentidos nos liberamos de su tiranía: mediante un yugo nos liberamos de otro yugo. Así liberados, estamos realmente solos, en una soledad sonora y plena. Es así como el silencio reconcilia al hombre con lo que realmente es. Pero de todo esto no se puede hablar: lo mejor es guardar silencio.

Así que me siento. Dirijo mi atención al proceso respiratorio. Estoy sentado firme, recto y estable. Tomo conciencia de mi cuerpo y de su quietud. Mantengo la atención en la respiración a su paso por todo el cuerpo, desde la nariz hasta el vientre. Inspiro y espiro. Y no tengo que esperar nada.

Mindfulness-Atencion-Plena-Presente

            Y únicamente respiro.

            Y estoy solo.

            Y me da el sol o el viento.

            Y oigo un reloj o un pájaro.

            Y es dulce.

            Y es como si los dioses sonrieran.

            Y nada importa.

 

           Salva F. Romero (un paseante pensativo)

Sevilla, enero de 2018

 

Yoga Circular

Comenzamos un nuevo ciclo de investigación:
Trabajaremos desde la consciencia,  el reconocimiento y valoración de nuestra anatomía, desde una dimensión real y concreta, y buscando adaptar la práctica a nuestras formas físicas.
Un trabajo de investigación y meditación en y desde la postura (asana), y el momento que estamos transitando para poder reconocer nuestras verdaderas necesidades.

La noche es la mejor representación de la infinitud del universo. Nos hace creer que nada tiene principio y nada, fin.

Nos permitiremos llegar al tuétano, despertar nuestra energía y fluir a través de ella. Penetraremos en nuestras fascias y en nuestras fases, y abriremos la puertas necesarias, nuestra guía: nosotr@s mismos.

Este taller está pensado para todas las personas que desean avanzar en su práctica de Yoga, movimiento corporal, danza, etc. No es necesario tener experiencia, pero sí muchas ganas de ahondar en el interior. Reconoceremos lo cíclico que se pone de manifiesto en nosotr@s y el entorno.

Sábado 27 de enero de 10.30 a 13.30 en Espacio Infinito: c/General Martínez 10, Barrio León (Triana).

Para más info, contacta al 653 095 800, espacioseyoga@gmail.com

Eres bienvenid@

Espacio SeYoga

Reflexiones de Otro Lado por Salva F. Romero

ESTAMOS LOCOS

(LA MODA DEL YOGA)

El yoga es muy sencillo. De hecho, creo que si algo lo caracteriza es la sencillez. El propósito inicial sería, según Patañjali, el de evitar las fluctuaciones de la mente. O, en palabras del maestro Iyengar, el de buscar una mirada interior. Para eso no hace falta nada. Yo lo practico en pijama o en bañador (porque no uso calzoncillos), dependiendo de la época del año: me levanto por la mañana, bebo agua, orino y hago mis asanas, o al revés, no me acuerdo. Pero de un tiempo a esta parte se está mezclando la práctica del yoga con una complicación artificial.

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Es lo que podemos llamar la moda del yoga. Moda que, como tal, se centra en la superficialidad de la cosa, en una banalización de algo que debería ser de otra manera. No más serio, pero sí más profundo. Así el yoga se convierte en un mero ejercicio físico, como el que se hace en un gimnasio, como el que va a clases de spinning o body pump, cosas perfectamente legítimas, por otro lado, pero alejadas en mi opinión de lo que es una verdadera sadhana. Todo mezclado con la obsesión por el cuerpo que preside nuestros días, por una cierta concepción de cómo debe ser el cuerpo, y con la necesidad de llevar una ropa determinada, utensilios específicos, de unas precisas marcas, en definitiva, una industrialización o mercantilización del yoga. Incluso se habla de su poder afrodisíaco. Y también podríamos hablar del turismo yóguico, pues todo yogui que se precie debe hacer su cursillo en Rishikesh.

Voy a repasar muy rápido algunas modalidades de yoga que, con todo el respeto (o no) del mundo, considero absurdas.

cat yoga

 

En primer lugar estaría lo que yo llamo el Yoga bucólico (bucolic yoga: todos los nombres tienen que estar en ingles, perdón, en inglés). Aquí tendríamos, por ejemplo, el horse yoga (yoga equino), que es hacer las asanas encima de un caballo, nada que ver con la equinoterapia, que es respetable. También estaría el cat yoga, que es hacer yoga con tu gato y last but not least el goat yoga, que es hacer yoga con cabras (oh, yeah!). Estas modalidades son encantadoras, muy tiernas, pero es muy difícil concentrarse a la vez en no caerte del caballo y en mantener una postura, o con una cabra encima de tu espalda, o con tu gato rondando y ronroneando entre tus piernas.

Después estaría el yoga limitado a un cierto tipo de destinatarios, es decir, una discriminación positiva que me parece contraria al espíritu integrador del yoga. Aquí tendríamos por ejemplo el Fat yoga (sí, queridos y queridas, yoga para gordos), pero también el Broga, que es yoga para hombres, quiero decir, para machos y, claro, más físico, más bruto, más animal. En este sentido, yo propondría, ya que estamos, otras variantes como podrían ser el queer yoga, el kosher yoga, el gipsy yoga o el black yoga (o yoga para hermanos). ¿Por qué no un muyahidin yoga?

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Está el famoso Bikram yoga, que es hacer la práctica a altas temperaturas, cuando la energía que se produce en el yoga procede del interior.

Este es gracioso: el Tantrum yoga, consistente en imitar las rabietas de los niños para descargar tensiones, con gritos, revolcones, patadas, etc.

Hay disciplinas inclasificables, en mi modesta opinión, como el Polga (derivado de pole dance) que es evolucionar alrededor de una barra de esas que vemos en las películas en los locales de streap-tease. O el Karaoke yoga (qué decir de esta linda moda que consiste en cantar mientras te colocas en tus asanas; pero qué, mantras, o reggeton?).

Está en Acro yoga. De acuerdo, pero el yoga no es una disciplina circense. Además tenemos el Naked yoga, este me gusta.

Por otro lado, tenemos dos maneras de practicar yoga que están relacionadas: el Ganja yoga y el Beer yoga. Todo muy ortodoxo: meditar mientras te emborrachas. Yo creo que son contradictorios los términos: o lo uno o lo otro.

ganjayoga

Por último tenemos otra variante: el Hot yoga consiste en vestirse con ropas subidas de tono, digamos sensuales, siempre desde el punto de vista masculino o, directamente, falocéntrico; y el mejor, el Porn yoga, que es ya, sin más, pornográfico.

En definitiva, yo diría que todas estas prácticas son meros entretenimientos. Cosa que no está mal. Pero no es yoga. O yo no creo que sea yoga. Sino más bien todo lo contrario. Yoga no tiene nada que ver con la diversión, con salir de uno mismo: es un mirar sincero dentro de sí.

Pero me gustaría terminar con una referencia al Punk yoga. El punk es la libertad. En el punk no hay reglas. Yo pondría música de los Clash o los Ramones y me volvería loco. Me pondría a saltar y a gritar. Y dejar salir lo que tenga que salir. Y es que eso también es yoga.

freedOM, amigas y amigos.

Salva F. Romero (un paseante pensativo)

Jimena de la Frontera, noviembre de 2017

Fragmentos de la Gitá

ecuanimidad“… el ser humano oscila continuamente entre la alegría, sukha, y el dolor, dukha, que van y vienen sin cesar… éstos no tienen valor permanente alguno y creer que se puede poseer siempre la alegría sin la presencia del dolor es un error. La misma percepción puede dar la alegría en un momento y el dolor en otro”.

Bhagavad Gita

Practicar la ecuanimidad debería ser uno de nuestros preceptos más importantes, el Yoga como camino, nos enseña la moderación, el respeto y a cultivar la paciencia. Si no somos capaces de poner en práctica estas aptitudes durante nuestra búsqueda, mientras construimos un asana por ejemplo, tenemos que rever nuestro trabajo y comenzar nuevamente, limpiarnos de los mandatos erróneos y sentar unas buenas bases: la raíz nutrida y necesaria que hará que nuestra práctica crezca fuerte y sana.

bhaktibannerObservemos entonces la humildad y practiquemos bhakti: devoción, con amor y respeto, y abiertos al conocimiento que está allí, en nuestro interior. Que cada asana sea la llave a ese estado de completud y unidad necesarios para estar en equilibrio, para practicar la ecuanimidad.

HARI OM TAT SAT

Espacio SeYoga

un lugar, un encuentro, el sí mismo

 

 

 

Reflexiones de Otro Lado por Salva F. Romero

QUIETUD

tranquilamente sentado, sin hacer nada…

Mantengo casi las mismas inquietudes que tenía a los 17 años. Aunque he descubierto muchas nuevas, las músicas que escuchaba entonces me siguen emocionando. Los libros que me marcaron en mi juventud mantienen su vigencia. Me indignan las mismas injusticias. Tengo las mismas dudas, si no más, y me parece que persigo los mismos objetivos. Uno de ellos es la búsqueda de un cierto estado mental que permita una vida plena y feliz, que, me parece, comparto con muchas personas y que descubrí que es común a los pensamientos occidental y oriental. Se trata de encontrar un equilibrio entre el pensamiento y la acción que veo reflejado en la práctica del yoga y en las filosofías helenísticas (y en algunas de finales del siglo XX). Es decir, alcanzar una especie de quietud que permita vivir una vida filosófica o hacer una filosofía viva.

quietud

Cuando Alejandro Magno, el discípulo de Aristóteles, emprendió sus incursiones de conquista
que le llevaron hasta la India, en el año -327, llegando al valle del Indo por el paso del Himalaya, se hizo
acompañar por algunos filósofos. Entre ellos se encontraban Pirrón, el fundador de la escuela escéptica, Anaxarco, un atomista democriteano, y Onesícrito, un cínico discípulo de Diógenes el perro.

Allí, estos filósofos pudieron contemplar, asombrados, elefantes, ballenas y serpientes enormes. Pero también se encontraron con los famosos gimnosofistas, o sabios desnudos, que no eran sino faquires, yoguis, ascetas como aquellos con los que convivió el Buda algunos años, que vivían según la naturaleza, en paz perpetua, felices y sin ley, pues sólo querían la paz.
Es el comienzo del llamado grecobudismo, que se refiere al sincretismo cultural entre la culturas griega e india, y que se manifiesta en el pensamiento helenístico griego pero también en algunas manifestaciones artísticas indias como la escultura de determinados períodos.

La influencia del pensamiento indio en el escepticismo es conocida, tanto en términos cognoscitivos como éticos. El mutuo encuentro entre los cínicos y los yoguis fue más bien un reconocimento entre iguales, pues parecía que ambos vivían la vida cínica, basada en la búsqueda de la libertad, en la renuncia de todo lo superfluo que es más bien un obstáculo para una vida verdadera.
En resumidas cuentas, el resultado de este encuentro filosófico podría ser como sigue. En primer lugar, podemos decir que el fin del pensamiento es, por un lado, la ataraxia, es decir, el bienestar y la serenidad de espíritu y, por otro, la apatia, o imperturbabilidad, ausencia de sufrimiento. Para ello, es necesario ejercer el control de los deseos, concentrarse en la búsqueda de la serenidad, hacer hincapié en el ser más que en el tener, en una especie de renuncia plena. Todo ello gobernado por el principio escéptico: ante todo dudar, no dar por cierto lo que podría no serlo, no imponer nuestros juicios.

silencio

Veo en todo esto una universalidad de la búsqueda de la quietud y la libertad. Quietud que se persigue mediante la práctica del yoga, mediante la práctica de la meditación. Libertad que se consigue mediante la autodisciplina, que no es ejercer violencia sobre uno mismo, sino al contrario, ejercer el conocimiento y el cuidado de sí. Es un arte de vivir que no es enseñable, sino que cada uno debe encontrar por sí mismo, pues es en esa búsqueda que nos construimos. Un modo de enfrentarse a la vida que busca una alegría auténtica, pues, como decía Onesícrito, la mejor filosofía es la que libera a la mente del placer y el dolor, porque está más allá -o más acá- de ambos.

Salva F. Romero (un paseante pensativo)

Jimena de la Frontera, noviembre de 2017

Nuestras clases

Lunes de 19.00 a 21.00h práctica consciente e integral en Asociación Muti Espacio Evolutivo, Santa Olalla del Cala

Martes y Jueves en Herboteca Natural, Triana

  • 10.30 a 12.00 Hatha Yoga
  • 18.30 a 20.00 Ananda Yoga (restaurativo)
  • 20.05 a 21.35 Hatha Yoga

Clases individuales, tutorías personalizadas y de especialización, talleres y seminarios; más info en Espacio SeYoga

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Reflexiones de Otro Lado por Salva F. Romero

YOGA Y YO

En uno de sus muchos cuentos, Nasrudín camina hacia el mercado con una sandía debajo de cada brazo. Al cabo de un rato ve a alguien que camina delante de él con una sandía debajo de cada brazo. Por Alá, dice, si ese no soy yo, no sé quién más puede ser. Acelera el paso para ver si  logra alcanzar a esa persona, pero ésta también acelera. Así que, al poco, desiste. Bah, se dice, en el fondo, para qué quiero alcanzarme.

En una de sus posibles traducciones, la palabra Yoga significa yugo, unión; unión de los distintos aspectos que constituyen a la persona, es decir, el físico, el psíquico y el espiritual. Podemos entender, pues, que el yoga persigue la unión con o de eso que llamamos uno mismo, de manera que podamos encontrar o comprender nuestra verdadera identidad.

Lo que quiero considerar aquí es si lo que nos interesa es encontrar el yo, ese yo o,  por otro lado, disolverlo. Puesto ¿qué es ese uno mismo que buscamos sino una costumbre, un hábito o, mejor, un constructo?

A ese yo, a ese uno mismo se le llama también alma. Aquello que nos individualiza, que nos separa y enajena de todo lo demás. Y que es permanente. Precisamente lo que se busca es una permanencia de la identidad.
salva

Pero podemos entender el término unión de una manera distinta. Si yoga significa unión, entonces podemos entenderlo no como separación, ni aislamiento del yo con respecto a lo demás, a lo otro (el mundo, los demás). Es decir, no individualización, ni identificación, sino más bien precisamente lo contrario.

Por ejemplo, ¿qué es lo que buscamos cuando practicamos la respiración ujjayi? ¿Qué, cuándo  queremos alcanzar pratyahara? Precisamente podemos decir que en esos momentos lo que se persigue es suspender la atención a todo, de modo que nos hagamos uno con el todo que nos rodea, borrar las fronteras entre el adentro y el afuera.

Uno de los objetivos del yoga -si es que el yoga tiene algún objetivo, si el yoga no es algo desinteresado, una práctica que se desarrolla por sí misma- es Dhyana, que podemos entender como contemplación, o como estar despierto (de verdad). Se suele entender como un intento de dejar de pensar (una búsqueda de la no mediación del pensamiento, de suprimir todos los filtros con los que nos enfrentamos al mundo: personales, culturales, históricos). Es decir, una aceptación de la realidad, de aquello que es, tal como es. Supuestamente, si se consigue alcanzar esa meta, desaperece la dualidad, la diferenciación entre el yo y el mundo (lo otro que no soy yo). Es un deseo de abismarse, de asomarse al abismo.

¿Por qué esa urgencia -occidental- en encontrar nuestro propio yo cuando lo que buscamos al practicar yoga es otra cosa, quizá precisamente lo contrario? Precisamente liberarnos de la tiranía del yo (puesto que para qué perseguirnos, como concluye Nasrudín).

Podríamos decir que detrás de la búsqueda del yo (alma, espíritu o como se quiera) no hay sino un deseo -vanidoso- de perpetuarse, de significarse. Pero también miedo a perder las certezas que nos sostienen, que nos protegen en la cotidianidad. ¿Pero qué es eso que pretendemos perpetuar? Si nos comparamos con el universo, eso pequeñito que somos se antoja ridículo, y supone una cura de humildad.

Es preferible, por tanto, aceptar que somos pequeños y perseguir la libertad de la desaparición, de la disolución en el todo, en la nada, eso que somos.

Salva F. Romero (un paseante pensativo)

Jimena de la Frontera, octubre de 2017

Meditaciones de Luna llena

Uniremos nuestras energías a través de la meditación y el sonido, crearemos un puente entre nuestro saber individual y el saber universal, pondremos en marcha nuestros propósitos, y nos dejaremos fluir como el agua.
Meditación de Luna LLena

La meditación del alma es rítmica y cíclica en su naturaleza como ocurre en todo el cosmos. El alma respira y por eso su forma vive. No debe pasarse por alto la naturaleza rítmica de la meditación del alma en la vida del aspirante. Hay un flujo y reflujo en toda la naturaleza, y en las mareas del océano tenemos un cuadro maravilloso de una ley eterna… la idea de una respuesta cíclica a los impulsos del alma que se sitúa tras las actividades de la meditación matutina, del recogimiento del mediodía, y de la recapitulación de la tarde. También indican un amplio flujo y reflujo los dos aspectos de la luna llena y la luna nueva.
(Alice A. Bailey)

Te esperamos en Herboteca Natural